El Senado ha aprobado la moción presentada por el senador de Coalición Canaria Pedro San Ginés en defensa de la pesca profesional artesanal frente a la aplicación rígida del Reglamento Europeo de Control Pesquero, así como la enmienda introducida por el senador herreño Javier Armas, que incorpora la defensa de la pesca recreativa y, especialmente, de las personas mayores.
La iniciativa salió adelante sin ningún voto en contra, lo que demuestra un amplio consenso sobre la necesidad de revisar cómo se está aplicando esta normativa europea y adaptarla a la realidad social y territorial.
Durante el debate, Javier Armas apoyó la defensa de los pescadores artesanales y recordó que en El Hierro hace más de 30 años fueron los propios profesionales quienes regularon la pesca, eliminando artes agresivas y apostando por un modelo responsable y sostenible.
Armas dejó claro que los controles son necesarios y que hay que vigilar y sancionar a quien no cumple, pero advirtió de que el problema aparece cuando, en lugar de reforzar la vigilancia, se imponen barreras generales que afectan por igual a todos.
En ese marco, el senador herreño introdujo una enmienda para abordar el impacto del mismo reglamento europeo sobre la pesca recreativa, desarrollada en España a través de herramientas digitales como PescaREC.
Para explicar el alcance real de esta medida, Javier Armas ha compartido un caso real vivido recientemente en El Hierro.
Le trasladaron que una persona de 80 años había decidido regalar todas sus cañas de pescar. Al interesarse por lo ocurrido, la respuesta fue sencilla: no sabía manejar aplicaciones ni trámites digitales y, ante la aparición de una barrera tecnológica, su reacción fue dejar de pescar.
Esta persona, además, ni siquiera sabía que el lugar donde suele pescar se encuentra en aguas interiores, donde no existe obligación de utilizar PescaREC. No preguntó. En cuanto percibió una barrera digital, su primera reacción fue abandonar una actividad que formaba parte de su vida diaria.
No porque se le prohibiera pescar, sino porque a determinadas edades una barrera es lo mismo que una prohibición.
Una persona que nunca pescó grandes cantidades, que rara vez cogía más de cuatro o cinco piezas, y que utilizaba la pesca como una forma de pasar la tarde en contacto con el mar, mantener rutinas y cuidar su salud física y mental.
Esta situación recuerda a lo ocurrido con la banca, cuando se obligó a muchas personas mayores a realizar gestiones solo a través de cajeros o aplicaciones: nunca se les prohibió, pero se les dejó fuera.
Con esta moción y la enmienda defendida por Javier Armas, el Senado insta al Gobierno de España a paralizar la entrada en vigor de las imposiciones más rígidas del Reglamento Europeo para la pesca artesanal y a revisar la obligación de usar PescaREC en el caso de los pescadores recreativos mayores de 65 años.



